medieval

SAN COLUMBAN

SAN COLUMBANO NUTRIO LAS RAICES CRISTIANAS DE EUROPA

 

CIUDAD DEL VATICANO, 11 JUN 2008 (VIS).-En la audiencia general de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa habló sobre san Columbano, uno de los monjes irlandeses más conocidos del siglo VI, "que con razón se puede considerar un santo "europeo".

 

  Nacido en el 543, en la provincia de Leinster, al sudeste de Irlanda, "Columbano -dijo el Santo Padre- entró a los veinte años en el monasterio de Bangor" y la vida en este lugar y el ejemplo del abad Comgall "influyeron en el concepto de monaquismo que el santo maduró con el tiempo y difundió a lo largo de su existencia".

 

  Benedicto XVI recordó que Columbano abandonó la isla a los cincuenta años "para emprender con doce compañeros una obra misionera en el continente europeo, donde a causa de la emigración de pueblos venidos del Norte y del Este, amplias zonas cristianizadas habían vuelto al paganismo".

 

  Tras poner de relieve que la "reevangelización" de estos misioneros "comenzó a desarrollarse sobre todo mediante el testimonio de la vida", el Papa señaló que "muchos jóvenes deseaban ser acogidos en la comunidad monástica para vivir como ellos, y en seguida fue necesario fundar un segundo monasterio", que se construyó en Luxeuil. Este monasterio "se convirtió en el centro de la irradiación monástica y misionera de tradición irlandesa en el continente europeo. Un tercer monasterio se construyó en Fontaine".

 

  San Columbano "vivió unos veinte años en Luxeuil" y allí "escribió la "Regulamonachorum", que describe la imagen ideal del monje. Es -dijo el Santo Padre- la única regla monástica antigua irlandesa que poseemos actualmente". Además, continuó, el santo "introdujo en el continente la confesión privada y la penitencia, que debía ser proporcional a la gravedad del pecado cometido".

 

  "Por su intransigencia con todas las cuestiones morales, entró en conflicto con la casa real, porque había amonestado duramente al rey Teodorico por sus relaciones adúlteras" y en el 610 fue expulsado de Luxeuil junto con todos los monjes irlandeses, "que fueron condenados a un exilio definitivo".

 

  Debido a unos problemas durante la navegación, el barco se encalló a poca distancia de la playa y los monjes volvieron a tierra. Pero en vez de regresar a Luxeuil "comenzaron -dijo el Papa- una nueva etapa evangelizadora", primero en Tuggen (Suiza) y después en la parte oriental del lago de Constanza.

 

 Benedicto XVI señaló que al llegar a Italia, san Columbano tuvo que afrontar "notables dificultades: la vida de la Iglesia estaba lacerada por la herejía arriana, que todavía prevalecía entre los longobardos, y el cisma que había separado a la mayor parte de las Iglesias de Italia septentrional de la comunión con el Obispo de Roma". En este contexto, el santo irlandés "escribió un libelo contra el arrianismo y una carta al Papa Bonifacio IV para convencerlo de que se comprometiera decididamente en restablecer la unidad".

 

  Columbano, continuó, "fundo en Bobbio un nuevo monasterio que llegaría a ser un centro de cultura comparable al famoso monasterio de Montecasino. Aquí transcurrió sus últimos días: murió el 23 de noviembre del 615 y en esa fecha es conmemorado en el rito romano hasta hoy".

 

  "El mensaje de san Columbano se concentra en un firme llamamiento a la conversión  y al desapego de las cosas terrenas en vista de la herencia eterna. Con su vida ascética y su comportamiento sin compromisos frente a la corrupción de los poderosos, evoca la figura severa de san Juan Bautista. Su austeridad, sin embargo, (...) solo es el medio para abrirse libremente al amor de Dios y corresponder con todo el ser a los dones recibidos de Elreconstruyendo en sí la imagen de Dios y al mismo tiempo trabajando la tierra y renovando la sociedad humana".

 

  El Papa terminó poniendo de relieve que el santo monje irlandés, "hombre de gran cultura y rico de dones de gracia, sea como incansable constructor de monasterios, que como predicador penitencial intransigente, dedicó todas sus energías a alimentar las raíces cristianas de la Europa que estaba naciendoCon su energía espiritual, con su fe, con su amor a Dios y al prójimo se convirtió en uno de los padres de Europa, que nos muestra hoy dónde están las raíces de las cuales puede renacer nuestro continente".

AG/SAN COLUMBANO/...                                                            VIS 080611 (700)

 


ISIDORO DE SEVILLA

SAN ISIDORO: SINTESIS ENTRE VIDA ACTIVA Y CONTEMPLATIVA

 

CIUDAD DEL VATICANO, 18 JUN 2008 (VIS).-Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles a San Isidoro de Sevilla (560-636), definido por el Concilio de Toledo en el año 653 "Gloria de la Iglesia Católica". La audiencia se celebró en la Plaza de San Pedro y contó con la presencia de 11.000 personas.

 

  Isidoro, amigo del Papa Gregorio Magno, era el hermano menor de San Leandro, obispo de Sevilla, al que sucedió en esa sede episcopal, explicó el Papa, recordando que en aquella época "los visigodos, bárbaros y arrianos, invadiendo la península ibérica se habían apropiado de los territorios pertenecientes al Imperio romano" que "era necesario conquistar al (...) catolicismo".

 

  El santo, bajo la guía de su hermano, se educó en la disciplina y el estudio. Su casa contaba con una nutrida biblioteca repleta de textos clásicos, paganos y cristianos. Por eso, sus obras "abarcan un conocimiento enciclopédico de la cultura clásica pagana y un profundo conocimiento de la cultura cristiana".

 

  "En su vida personal -dijo el Santo Padre- Isidoro experimentó un conflicto interior permanente (...) entre el deseo de soledad, para dedicarse únicamente a la meditación de la Palabra de Dios y las exigencias de la caridad hacia los hermanos, de cuya salvación se sentía encargado como obispo".

 

  El doctor de la Iglesia, que en su juventud conoció el exilio, "poseía un gran entusiasmo apostólico y experimentaba la emoción de contribuir a la formación de un pueblo que reencontraba por fin su unidad, tanto en ámbito político como religioso, con la conversión providencial del arrianismo al catolicismo del príncipe heredero, Hermenegildo".

 

  "No hay que minusvalorar -aclaró Benedicto XVI- la enorme dificultad de hacer frente de forma adecuada a problemas muy graves, como las relaciones con los herejes y con los judíos. Toda una serie de problemas que resultan también hoy muy concretos, si pensamos en lo que sucede en algunas regiones donde parecen replantearse situaciones muy parecidas a las de la península ibérica en el siglo VI".

 

  En Isidoro hay que admirar "su preocupación por no dejar de lado nada de lo que la experiencia humana produjo en la historia de su patria y del mundo. No hubiera querido perder nada de lo que el ser humano aprendió en la antigüedad, pagano, hebreo o cristiano que fuera". Por otra parte, el santo "percibe la complejidad en la discusión de los problemas teológicos y propone a menudo, con agudeza, soluciones que recogen y expresan la verdad cristiana completa".

 

  Con su "realismo de pastor verdadero" Isidoro de Sevilla propone una síntesis entre la vida contemplativa y activa inspirada en el ejemplo de Cristo, que "durante el día ofrecía signos y hacía milagros en la ciudad, pero mostró la vida contemplativa cuando se retiraba a la montaña y pernoctaba en oración. (...) Como se debe amar a Dios con la contemplación, se debe amar al prójimo con la acción".

 

  "Creo que esta síntesis de una vida que busca la contemplación y el diálogo con Dios en la oración y la lectura de la Sagrada Escritura y la acción al servicio de la comunidad, del prójimo -concluyó el Papa-, es la lección que el gran obispo de Sevilla nos deja a los cristianos de hoy, llamados a dar testimonio de Cristo al inicio de un nuevo milenio".

AG/ISIDORO DE SEVILLA/...                                                      VIS 080618 (560)

SAN MAXIMO CONFESOR

SAN MAXIMO EL "CONFESOR": TESTIGO VALIENTE FE EN CRISTO

 

CIUDAD DEL VATICANO, 25 JUN 2008 (VIS).-En la audiencia general de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro, a la que asistieron 14.000 personas, el Papa habló sobre San Máximo, monje del siglo VI.

 

  El Santo Padre subrayó que este santo fue "otro gran Padre de la Iglesia de Oriente", que "mereció de la tradición cristiana el título de Confesor por la valentía con que dio testimonio -confesó-, también con el sufrimiento, la integridad de su fe en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, Salvador del mundo".

 

  San Máximo, recordó Benedicto XVI, nació en Palestina, en torno al 580. "Desde Jerusalén se trasladó a Constantinopla y de allí, a causa de las invasiones bárbaras, se refugió en África, donde se distinguió por su gran valentía en la defensa de la ortodoxia. No a aceptaba la reducción de la humanidad de Cristo".

 

  El Papa puso de relieve que San Máximo "fue llamado a Roma y en el 649 participó activamente en el Concilio Lateranense, convocado por el Papa Martín I para defender las dos voluntades de Cristo, contra el edicto del emperador, que -pro bono pacis- prohibía discutir sobre esta cuestión. (...) San Máximo seguía repitiendo sin embargo que era imposible afirmar de Cristo una sola voluntad y por eso fue sometido junto a dos de sus discípulos, ambos llamados Anastasio, a un proceso agotador". Tras ser acusado de hereje, "le amputaron la lengua y la mano derecha, ya que había combatido de palabra y con sus escritos la doctrina errónea de la única voluntad de Cristo. Después, el santo monje fue exiliado a Colchide, en el Mar Negro, donde murió a causa de los terribles sufrimientos padecidos el 13 de agosto del 662, a los 82 años".

 

  El Santo Padre subrayó que el pensamiento de Máximo "nunca fue solo teológico, especulativo, (...) porque tenía siempre como punto de llegada la concreta realidad del mundo y de la salvación. (...) Al ser humano, creado a su imagen y semejanza, Dios le confió la misión de unificar el cosmos".

 

  "La vida y el pensamiento del santo fueron iluminados con fuerza por un gran coraje para testimoniar la integral realidad de Cristo, sin reducciones o compromisos. De este modo entendemos cómo debemos vivir para responder a nuestra vocación, vivir unidos a Dios, para estar unidos a nosotros mismos y al cosmos, dando al mismo cosmos y a la humanidad la justa forma".

 

  El Papa afirmó que "el "sí" universal de Cristo nos muestra claramente cómo dar el peso justo a todos los demás valores, (...) como por ejemplo a la tolerancia, la libertad, el diálogo. Una tolerancia que no supiese distinguir el bien del mal sería caótica y autodestructiva; una libertad que no respetase la de los demás y no hallase la medida común de nuestras libertades sería anárquica y destruiría la autoridad. El diálogo que no sabe sobre qué dialogar se convierte en una palabrería vacía". En este contexto subrayó que todos estos valores "pueden ser verdaderos únicamente si tienen un punto de referencia que les une y les confiere la verdadera autenticidad". Este punto de referencia es "la síntesis entre Dios y el cosmos, es la figura de Cristo en la que aprendemos la verdad sobre nosotros mismos y también dónde situar todos los demás valores, para descubrir su significado auténtico".

 

  "De este modo -concluyó-, Cristo nos indica que el cosmos debe ser liturgia, gloria de Dios y que la adoración es el inicio de la verdadera transformación, de la verdadera renovación del mundo".

AG/SAN MAXIMO CONFESOR/...                                              VIS 080625 (570)

Beda el Venerable

BEDA EL VENERABLE: SANTO Y ERUDITO

 

CIUDAD DEL VATICANO, 18 FEB 2009 (VIS).-Benedicto XVI dedicó a San Beda el Venerable la catequesis de la audiencia general de los miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro y a la que asistieron más de 15.000 personas.

 

  San Beda nació alrededor del 672, en la región inglesa de Northumbria. Cuando tenía siete años sus parientes lo confiaron al abad de un cercano  monasterio benedictino para su educación. Se le considera, como explicó el Santo Padre, "uno de los más insignes  eruditos de la Alta Edad Media" y " la enseñanza y la fama de sus escritos le hicieron acreedor de muchas amistades con las personalidades principales de su época, que lo alentaron a proseguir en su labor que beneficiaba a tantas personas".

 

  "Las Sagradas Escrituras son la fuente constante de la reflexión teológica de Beda", que lee "los hechos del Antiguo y Nuevo Testamento" juntos, como "camino hacia Cristo, aunque se expresen en signos e instituciones diversas".

 

  Citando concretamente la construcción del antiguo templo de Jerusalén, "a cuya construcción contribuyeron también paganos poniendo a disposición materiales preciosos y la experiencia técnica de sus maestros de obra, también en la edificación de la Iglesia -dijo el Papa- contribuyen apóstoles y maestros procedentes no solo de las antiguas estirpes judía, griega y latina, sino también de los nuevos pueblos, entre los que Beda se complace de enumerar a los Celtas irlandeses  y a los Anglosajones".

 

  El Papa recordó algunas de las obras del santo, como la "Chronica Maiora, donde traza una cronología que pasará a ser la base del calendario universal "ab incarnatione Domine", o la "Historiaeclesiástica de los pueblos anglos", por la que se le reconoce como el padre de la historiografía inglesa".

 

  "Los rasgos característicos de la Iglesia que Beda ama evidenciar son la catolicidad como fidelidad a la tradición y al mismo tiempo apertura a la historia y como búsqueda de la "unidad en la diversidad" y "la apostolicidad y el carácter romano". En este sentido piensa que es de importancia capital convencer a todas las iglesias célticas irlandesas  y de los pictos para que celebren la Pascua según el calendario romano".

 

  Beda "también fue un insigne maestro de teología litúrgica, (...) educando a los fieles a celebrar con alegría los misterios de la fe y a reproducirlos coherentemente en la vida, a la espera de su plena manifestación al regreso de Cristo".

 

  "Gracias a su manera de hacer teología, entrelazando Biblia, liturgia e historia, Beda tiene un mensaje actual para los diversos estados de vida del cristiano. A los intelectuales (...) les recuerda dos tareas esenciales: escrutar las maravillas de la Palabra de Dios para presentarlas de forma atractiva a los fieles; exponer las verdades dogmáticas evitando las complicaciones heréticas y ateniéndose a la "sencillez católica" con la actitud de los pequeños y humildes a los que Dios se complace en revelar los misterios del Reino".

 

  Por su parte, los pastores "deben dar la prioridad a la predicación, no solo mediante el lenguaje verbal o hagiográfico, sino valorizando las imágenes, las procesiones y las peregrinaciones. (...) A las personas consagradas les recomienda prestar atención al apostolado, (...) colaborando con los obispos en actividades pastorales de diverso tipo en favor de las jóvenes comunidades cristianas y haciéndose disponibles a la misión evangelizadora".

 

  El santo erudito afirma que "Cristo quiere una Iglesia industriosa (...) que excave en otros campos (...), es decir, dispuesta a insertar el Evangelio en el tejido social y en las instituciones culturales" y "exhorta a los fieles laicos a ser asiduos en la instrucción religiosa, (...) enseñándoles cómo rezar continuamente, (...) ofreciendo todas las acciones como sacrificio espiritual en unión con Cristo".

 

  Beda el Venerable murió en mayo del año 735. "Es un hecho que con sus obras -concluyó el Papa- contribuyó eficazmente a la construcción de una Europa cristiana".

AG/BEDA EL VENERABLE/...                                                    VIS 090218 (650)

 

Octavo Centenario de la Orden Franciscana

FRANCISCANOS: SEGUID EMBELLECIENDO ROSTRO IGLESIA

 

CIUDAD DEL VATICANO, 18 ABR 2009 (VIS).-Benedicto XVI recibió hoy en el palacio apostólico de Castelgandolfo a 3.000 miembros de la Familia Franciscana que han participado en Asís en el "Capítulo de las esteras", para conmemorar el origen de la orden franciscana y el octavo centenario de la aprobación de la "proto-regla" de San Francisco por el Papa Inocencio III.

 

  La docena de frailes que siguió a Francisco de Asís, dijo el Papa, ha pasado a ser a lo largo de los siglos "una multitud diseminada en todos los lugares del mundo. (...) Como pastor de toda la Iglesia quiero agradeceros el don precioso que sois para el pueblo cristiano. Del arroyo que brotó en las faldas del Monte Subasio se ha formado un gran río que ha ofrecido una aportación notable a la difusión universal del Evangelio".

 

  Francisco, prosiguió el pontífice, "experimentó la potencia de la gracia divina y se sintió muerto y resucitado. Todas sus riquezas anteriores, cualquier motivo de orgullo y seguridad, todo pasa a ser una "pérdida" a partir del momento del encuentro con Jesús crucificado y resucitado. Dejar todo se vuelve casi necesario para expresar la abundancia del don recibido".

 

  Benedicto XVI, resumiendo el motivo de su encuentro con la Familia Franciscana: "El Evangelio como regla de vida", subrayó que San Francisco "se comprendió a sí mismo enteramente a la luz del Evangelio. Ese es su atractivo y su perenne actualidad. (...) El Pobrecillo se transformó en evangelio viviente capaz de llevar a Cristo a hombres y mujeres de todas las épocas, sobre todo los jóvenes que prefieren lo radical a las medias tintas. El obispo de Asís, Guido, y después el Papa Inocencio III, reconocieron en el propósito de Francisco y de sus compañeros la autenticidad evangélica e impulsaron su decisión con la perspectiva del bien de la Iglesia".

 

  Sin embargo, observó el Santo Padre, "Francisco habría podido también no ir a ver al Papa. En su época se formaban muchos grupos y movimientos religiosos entre los cuales algunos se contraponían a la Iglesia como institución o, por lo menos, no buscaban su aprobación. Seguramente una actitud polémica hacia la jerarquía habría dado a Francisco no pocos seguidores. En cambio, el pensó enseguida en poner su camino y el de sus seguidores en las manos del obispo de Roma, el sucesor de Pedro. Esto revela su auténtico espíritu eclesial. El pequeño "nosotros" que empezó con sus primeros frailes lo concibió desde el principio dentro del gran "nosotros" de la Iglesia una y universal".

 

  "Fue esto lo que el Papa apreció y reconoció, porque él también habría podido no aprobar el proyecto de vida de Francisco. Más aún, podemos imaginar que entre los colaboradores de Inocencio III algunos se lo hayan aconsejado, quizá temiendo que aquel grupo de frailes fuera semejante a otras agregaciones heréticas y pauperistas de la época. En cambio el romano pontífice, bien informado por el obispo de Asís y por el cardenal Giovanni di San Paolo supo discernir  la iniciativa del Espíritu Santo y acogió, bendijo y alentó a la naciente comunidad de los "frailes menores".

 

  "¡Han pasado ocho siglos y hoy habéis querido renovar el gesto de vuestro fundador!", exclamó el Papa. "Todos vosotros sois hijos y herederos de aquellos orígenes. (...) Como Francisco y Clara de Asís (...) volved a empezar siempre desde Cristo (...) para ver su rostro en los hermanos que sufren y llevar a todos su paz. Sed testigos de la belleza de Dios, que Francisco cantó contemplando las maravillas de la creación".

 

  "¡Id y seguid "arreglando la casa" del Señor Jesucristo, su Iglesia!", les exhortó Benedicto XVI recordando que el terremoto de los Abruzos ha destruido muchas iglesias, aunque "hay otra "ruina" que es mucho más grave: la de las personas y las comunidades".

 

  "Como Francisco, comenzad siempre por vosotros mismos -concluyó-. (...) Si sois capaces de renovaros en el espíritu del Evangelio, seguiréis ayudando a los pastores de la Iglesia a embellecer cada vez más su rostro de  esposa de Cristo. Esto es lo que el Papa, hoy como en vuestros orígenes, espera de vosotros".

AC/ANIVERSARIO REGLA FRANCISCANA/...                      VIS 090420 (690)

 

San Anselmo de Canterbury

NOVENO CENTENARIO DE LA MUERTE DE SAN ANSELMO

 

CIUDAD DEL VATICANO, 21 ABR 2009 (VIS).-El Santo Padre ha enviado un mensaje al Abad Primado de los Monjes Benedictinos Confederados, Dom Notker Wolf, con ocasión del IX centenario de la muerte de San Anselmo, arzobispo de Canterbury y doctor de la Iglesia, cuya fiesta se celebra hoy.

 

  San Anselmo nació en Aosta (Italia) en 1033. Fue Abad de Nuestra Señora de Bec, en Normandía y arzobispo de Canterbury desde 1093 hasta su muerte en esta ciudad en 1109.

 

  "Recordando con ánimo devoto -escribe el Papa en el texto escrito en latín- la figura de este santo, queremos exaltar e ilustrar su tesoro de sabiduría para que los seres humanos de nuestro tiempo, sobre todo los europeos, se acerquen a él, para recibir su doctrina sólida y abundante".

MESS/SAN ANSELMO/WOLF                                                    VIS 090421 (130)

AMBROSIO AUTPERTO

AMBROSIO AUTPERTO DESCUBRIO VERDADERO ROSTRO IGLESIA

 

CIUDAD DEL VATICANO, 22 ABR 2009 (VIS).-Continuando con su catequesis sobre los grandes escritores de la Iglesia de Oriente y de Occidente de la Edad Media, en la audiencia general de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa habló sobre Ambrosio Autperto

 

  El Santo Padre explicó que Ambrosio Autperto "es un autor del siglo VIII, hasta hoy poco conocido: sus obras han sido atribuidas en gran parte a otros personajes más conocidos, desde San Ambrosio de Milán a San Ildefonso".

 

  Nacido en Provenza, en el seno de una familia distinguida, en la corte de Pepino el Breve, Autperto fue preceptor del futuro Emperador Carlo Magno. Posteriormente, viajó a Italia e ingresó en el monasterio benedictino de San Vicente, en el ducado de Benevento, del que, tras ser ordenado sacerdote en el 761, fue elegido abad dieciséis años más tarde. Murió el 30 de enero del 784.

 

  "Fue monje y abad -dijo Benedicto XVI- en una época marcada por fuertes tensiones políticas que influían también en la vida interna de los monasterios", lo cual se refleja en sus escritos. En concreto, "denuncia la contradicción entre la espléndida apariencia externa de los monasterios y la tibieza de los monjes". En el tratado ascético "Conflictus vitiorum et virtutum" (Conflicto entre los vicios y las virtudes) "trata de enseñar a los monjes cómo afrontar el combate espiritual cotidianamente".

 

  "Observando la ambición de poder de los ricos y de los poderosos en la sociedad de su tiempo -continuó-, siente el deber de componer precisamente para los monjes un tratado titulado "De cupiditate", en el que con el apóstol Pablo, denuncia desde el inicio la codicia como la raíz de todos los males". En este contexto, el Santo Padre subrayó que "a la luz de la actual crisis económica esto revela toda su actualidad; de esta raíz, de la codicia, ha nacido esta crisis".

 

  Esta enseñanza de Autperto también vale para "el hombre en este mundo, para el rico, que debe combatir la codicia, el deseo de ser, de aparentar, el concepto falso de libertad entendido como la posibilidad de disponer de todo según el propio arbitrio, y encontrar esta verdadera vía de la verdad del amor y de la recta vida".

 

  El Papa recordó que "la obra más importante de Ambrosio Autperto es su comentario en diez volúmenes al Apocalipsis. (...) Se trata del primer comentario amplio en el mundo latino al último libro de la Sagrada Escritura", cuyo tema único es la Iglesia. Afirma en esta obra que "la Iglesia no se puede separar de Jesucristo. El es el mediador y la Iglesia participa en esta mediación en cuanto que ella es su Cuerpo".

 

  Autperto "considera a María modelo de la Iglesia", reconociendo que la Virgen "tiene un papel decisivo en la obra de la Redención". Por eso, "es considerado el primer gran mariólogo en Occidente. Piensa que la piedad, que según él, debe liberar el alma del apegamiento a los placeres terrenos y transitorios, se debe unir el profundo estudio de las ciencias sagradas, sobre todo la meditación de las Sagradas Escrituras".

 

  "En Ambrosio Autperto podemos ver hoy una personalidad que vivió en una época de fuerte manipulación política de la Iglesia, cuyo rostro fue desfigurado por el nacionalismo y el tribalismo. Pero él, en medio de todas estas dificultades que también conocemos nosotros, supo descubrir el verdadero rostro de la Iglesia en María, en los santos, supo así entender qué quiere decir ser católico, ser cristiano, vivir de la Palabra de Dios, entrar en esta profundidad y vivir de este modo el misterio de la Madre de Dio. (...) Escuchemos este mensaje y pidamos al Señor -terminó- para que nos ayude a vivir el misterio de la Iglesia hoy en nuestro tiempo".

AG/AMBROSIO AUTPERTO/...                                                   VIS 090422 (640)

 

GERMAN DE CONSTANTINOPLA

GERMAN DE CONSTANTINOPLA, DEFENSOR DEVOCION A IMAGENES

 

CIUDAD DEL VATICANO, 29 ABR 2009 (VIS).-Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles al patriarca Germán de Constantinopla, que tuvo "un papel significativo en la compleja historia de la lucha por las imágenes durante la llamada crisis iconoclasta y supo resistir a la presión de un emperador iconoclasta  (...) como León III".

 

  "Durante el patriarcado de Germán (715-730) -explicó el Papa- la capital del imperio bizantino, Constantinopla, fue asediada por los sarracenos. En esa ocasión (717-718) se organizó una solemne procesión con la ostensión de la imagen de la Madre de Dios y la reliquia de la Santa Cruz para invocar del cielo la defensa de la ciudad. Efectivamente Constantinopla fue liberada del asedio".

 

  Después de ese hecho el patriarca "se convenció de que la intervención de Dios debía considerarse una aprobación evidente de la piedad mostrada por el pueblo hacia los iconos sagrados", pero "el emperador León III que subió al trono en el 717 (...) empezó a manifestar cada vez más la convicción de que la consolidación del imperio debía partir de la reordenación de las manifestaciones de la fe, refiriéndose en particular al peligro de idolatría al que, a su parecer, el pueblo estaba expuesto con motivo del excesivo culto de los iconos".

 

  "De nada sirvieron las referencias del patriarca Germán a la tradición de la Iglesia y a la eficacia de algunas imágenes que eran reconocidas por unanimidad "milagrosas". El emperador fue inamovible en la aplicación de su proyecto reformador. (...) Germán no quiso doblegarse a su voluntad en cuestiones que creía determinantes para la fe ortodoxa. (...) En consecuencia se vio obligado a dimitir como patriarca y se recluyó en un monasterio donde murió en el olvido. Pero su nombre fue ensalzado en el segundo Concilio de Nicea (787), (...) donde se reconocieron sus méritos".

 

  De Germán se conservan "diversas homilías de argumento mariano, entre las cuales algunas han marcado profundamente la piedad de enteras generaciones de fieles en Oriente y Occidente" y algunos textos como el que el Papa Pío XII "engastó como una perla en la constitución apostólica "Munificentissimus Deus" (1950)" dedicada a la Asunción de María.

 

  Benedicto XVI recordó que el santo ofreció una "gran aportación" a la tradición bizantina, donde "el decoro de la forma retórica en la predicación y todavía más en los himnos o composiciones poéticas (...) es tan importante en la celebración litúrgica como la belleza del edificio sagrado donde se desarrolla".

 

  El Papa concluyó enumerando tres cosas que San Germán puede decir todavía a la humanidad contemporánea. En primer lugar, la necesidad de reconocer "la visibilidad de Dios en el mundo y en la Iglesia", porque "Dios creó al hombre a su imagen, pero esa imagen se cubrió de la suciedad del pecado" y el Creador "casi no se percibía. Así, el Hijo de Dios se hizo hombre y, (...) en Cristo la imagen verdadera de Dios, podemos (...) aprender a ser también nosotros imagen suya". Si para contrarrestar la idolatría y el peligro de las imágenes paganas Dios prohibió a los israelitas construir imágenes suyas,  "cuando Dios se hizo visible en Cristo mediante la Encarnación, fue legítimo reproducir el rostro de Cristo" y "las santas imágenes nos enseñan a ver a Dios en el rostro de Cristo, de los santos y de todos los seres humanos".

 

  En segundo lugar, Germán enseña "la belleza y la dignidad de la liturgia", que se debe celebrar "con la conciencia de la presencia de Dios y con la belleza y la dignidad que dejan entrever el esplendor de Dios".

 

  El tercer punto es  "amar a la Iglesia" . "Quizá en la Iglesia, como en nosotros, vemos - dijo el Papa- el pecado, lo negativo, pero con la ayuda de la fe (...) podemos hoy y siempre volver a descubrir en la Iglesia la belleza divina. En la Iglesia, Dios se nos ofrece en la Eucaristía,  habla con nosotros, (...) nos perdona y nos enseña a perdonar. Recemos para que Dios nos enseñe a ver en la Iglesia su presencia y su belleza, a ver su presencia en el mundo y para que nos ayude, haciéndonos transparentes con su luz".

AC/GERMAN DE CONSTANTINOPLA/...                                 VIS 090429 (680)

Juan Damasceno

SAN JUAN DAMASCENO, FIGURA IMPORTANTE TEOLOGIA BIZANTINA
 
CIUDAD DEL VATICANO, 6 MAY 2009 (VIS).-En la audiencia general de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa habló de san Juan Damasceno (675-749), "figura importante en la historia de la teología bizantina".
 
  Este santo, dijo Benedicto XVI, "fue sobre todo testigo del tránsito de la cultura cristiana griega y siria, compartida por la parte oriental del Imperio bizantino, a la novedad del Islam, que se abría paso a través de conquistas militares en el territorio que hoy se conoce como Medio o Cercano Oriente".
 
  "San Juan Damasceno nació en una rica familia cristiana y, siendo joven, se ocupó de las finanzas del califato. Insatisfecho de la vida de corte, en torno al año 700 ingresó en el monasterio de San Saba, cerca de Jerusalén. (...) Allí se dedicó con todas sus fuerzas a la ascesis y a la actividad literaria, así como a la actividad pastoral, de la que son testimonio sus numerosas homilías. El Papa León XIII lo proclamó doctor de la Iglesia universal en 1890".
 
  El Papa explicó que San Juan Damasceno es recordado sobre todo por sus tres "Discursos contra los que calumnian las santas imágenes", que fueron condenados tras su muerte por el Concilio iconoclasta de Hieria (754)". En estos discursos "aparecen los primeros intentos teológicos de legitimar la veneración de las imágenes sagradas, vinculándolas con el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María".
 
  Damasceno, continuó, "fue uno de los primeros que distinguió en el culto público y privado de los cristianos entre adoración (latreia) y veneración (proskynesis): la primera se puede dirigir únicamente a Dios y la segunda sin embargo, puede usar una imagen para dirigirse a aquel que está representado en la misma imagen".
 
  "Esta distinción -subrayó el Santo Padre- fue muy importante para responder de modo cristiano a quienes insistían en que fuera universal y perenne la prohibición severa del Antiguo Testamento sobre el uso cultual de las imágenes. Esta era la gran discusión, también en el mundo islámico, que acepta esta tradición hebrea de la exclusión total de las imágenes del culto. Sin embargo, los cristianos, en este contexto han discutido el problema y han hallado la justificación para la veneración de las imágenes".
 
  Benedicto XVI puso de relieve que San Juan Damasceno "es un testigo privilegiado del culto de los iconos, que será uno de los aspectos más característicos de la teología y de la espiritualidad oriental hasta hoy. Su enseñanza se inserta en la tradición de la Iglesia universal, cuya doctrina sacramental prevé que elementos materiales tomados de la naturaleza puedan ser fuente de gracia en virtud de la invocación (epiclesi) del Espíritu Santo, acompañada por la confesión de la verdadera fe".
 
  El santo sirio admitió "la veneración de las reliquias de los santos sobre la base de la convicción de que los santos cristianos, al haber participado en la resurrección de Cristo, no pueden ser considerados simplemente como "muertos".
 
  El Papa se refirió finalmente "al optimismo de Damasceno de la contemplación natural, de ver en la creación visible lo bueno, lo bello y lo verdadero, un optimismo cristiano que no es ingenuo: tiene en cuenta la herida de la naturaleza humana a causa de una libertad de elección querida por Dios y utilizada impropiamente por el ser humano, con todas las consecuencias de desarmonía difundida que han derivado de ella. De aquí la exigencia, percibida claramente por el teólogo de Damasco, de que "la naturaleza se fortaleciera y se renovase" por la venida del Hijo de Dios en la carne".
AG/SAN JUAN DAMASCENO/...                                                VIS 090506 (600)
 


 Catequesis Benedicto XVI

Teodoro el Estudita

SAN TEODORO EL ESTUDITA: ORDEN, OBEDIENCIA, RENUNCIA

 

CIUDAD DEL VATICANO, 27 MAY 2009 (VIS).-Continuando con el ciclo de catequesis sobre los grandes escritores de la Iglesia de Oriente y de Occidente de la Edad Media, en la audiencia general de hoy, el Papa habló sobre San Teodoro el Estudita.

 

  El Papa explicó ante más de 15.000 peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro que San Teodoro nació en el 759 "en el seno de una familia noble y piadosa". Abrazó la vida monástica a los 22 años en el monasterio de Sakkudion. "A causa de su oposición al matrimonio adúltero del emperador Constantino VI, fue desterrado a Tesalónica en el 796. Sin embargo, al año siguiente pudo regresar a Sakkudion gracias a la intervención de la emperatriz Irene, que persuadió al santo a trasladarse al monasterio de Studios (...) para evitar las incursiones de los sarracenos".

 

  San Teodoro "capitaneó la resistencia contra la iconoclasia de León V el Armenio", lo que le costó otra vez "el exilio en diversos lugares de Asia Menor. Al final, pudo volver a Constantinopla, pero no a su monasterio. (...) Murió el año 826".

 

  Benedicto XVI subrayó que "San Teodoro se distinguió en la historia de la Iglesia por ser uno de los grandes reformadores de la vida monástica y también como defensor de las imágenes sagradas durante la segunda fase iconoclasta, junto al patriarca de Constantinopla, San Nicéforo".

 

  San Teodoro "insistió en la necesidad del orden y de la sumisión por parte de los monjes (...) para que el monasterio fuese de nuevo una verdadera comunidad orgánica, una verdadera familia, o como dice él, un verdadero "Cuerpo de Cristo", teniendo en cuenta que las persecuciones habían obligado a dispersarse a los monjes.

 

  "Una convicción de fondo de Teodoro es que los monjes asumen el compromiso de observar los deberes cristianos con mayor rigor e intensidad para ofrecer un signo, una indicación a todos los cristianos. Por eso, pronuncian una especial profesión, (...) como un "nuevo bautismo".

 

  El Papa señaló que "el compromiso a vivir la pobreza, la castidad y la obediencia distingue a los monjes con respecto a los seglares". La pobreza personal, continuó, "es un elemento esencial del monaquismo y también indica un camino para todos nosotros. Los monjes deben vivir de forma radical esta renuncia a la propiedad privada, la libertad de las cosas materiales, la sobriedad y la sencillez, pero el espíritu es igual para todos. No debemos depender de la propiedad material; debemos aprender la renuncia, la sencillez, la austeridad y la sobriedad. De este modo puede crecer una sociedad solidaria y se puede superar el gran problema de la pobreza de este mundo".

 

  "Las renuncias principales para San Teodoro son las exigidas por la obediencia, que califica como "martirio de la sumisión". En este contexto, el Santo Padre puso de relieve que "el tejido social no puede funcionar si cada uno se sigue únicamente a sí mismo; (...) solo aprendiendo la sumisión, la obediencia al bien común, a las reglas de la vida común, puede sanar una sociedad y Dios mismo puede sanar de esta soberbia que está en el centro del mundo".

 

  "Para Teodoro el Estudita, una virtud importante junto a la obediencia y a la humildad, es la "philergia", es decir, el amor al trabajo", pero "no admite que bajo el pretexto de la oración y de la contemplación, el monje se dispense del trabajo, que en realidad es el medio para encontrar a Dios".

 

  Benedicto XVI destacó que el santo era "el padre espiritual de sus monjes, (...) estando a su disposición para escuchar sus confidencias. Además, aconsejaba espiritualmente a muchas personas fuera del monasterio".

 

  "La Regla, que fue codificada poco después de la muerte de Teodoro y adoptada con algunas modificaciones en el Monte Athos, sigue siendo de gran actualidad", aseguró el Papa.

 

  El Santo Padre concluyó afirmando que "hoy existen numerosas corrientes que insidian la unidad de la fe común y conducen a un individualismo espiritual peligroso, también de soberbia espiritual. Es necesario comprometerse en defender y hacer que crezca la perfecta unidad del Cuerpo de Cristo, en la que pueden componerse en armonía la paz del orden y las relaciones personales sinceras en el Espíritu".

AG/SAN TEODORO ESTUDITA/...                                             VIS 090527 (700)