medieval

Tomás de Aquino

TOMAS DE AQUINO: MAESTRO DE DIALOGO ENTRE LAS CULTURAS

 

CIUDAD DEL VATICANO, 28 ENE 2007 (VIS).-Benedicto XVI dedicó a Santo Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia, cuya festividad se celebra hoy, la reflexión precedente al Angelus.

 

  Dirigiéndose a los miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa recordó que santo Tomás de Aquino "ofrece un modelo válido de armonía entre razón y fe, dimensiones del espíritu humano que se realizan plenamente en el encuentro y diálogo entre ambas".

 

  Para el doctor de la Iglesia, "la razón humana (...) se mueve en un horizonte amplio y abierto donde puede dar lo mejor de sí. Cuando en cambio el ser humano se reduce a pensar solamente en los objetos materiales y que se pueden experimentar, (...) se empobrece. La relación entre fe y razón constituye un serio reto para la cultura dominante en el mundo occidental".

 

  El Santo Padre reconoció "los innumerables efectos positivos" de la ciencia moderna, pero advirtió al mismo tiempo que "la tendencia a considerar verdadero solamente aquello que se puede experimentar constituye una limitación de la razón humana" y por eso "es urgente, redescubrir de forma nueva la racionalidad humana abierta a la luz del Logos divino". "Cuando la fe cristiana es auténtica -subrayó- no mortifica ni la libertad ni la razón. (...) La fe presupone la razón y la perfecciona y la razón, iluminada por la fe, encuentra la fuerza para elevarse al conocimiento de Dios y de las realidades espirituales".

 

  Por otra parte, "Santo Tomás de Aquino consiguió instaurar una confrontación fructuosa con el pensamiento árabe y judío de su tiempo hasta el punto de seguir siendo considerado un maestro siempre actual de diálogo con otras culturas y religiones. Supo presentar esa admirable síntesis cristiana entre razón y fe que para la civilización occidental representa un patrimonio inapreciable, del que servirse también hoy para dialogar eficazmente con las grandes tradiciones culturales y religiosas del oriente y del sur del mundo".

 

  Después de rezar el Angelus el Papa habló de la Jornada Mundial de la Lepra, que se celebra hoy y aseguró "una oración particular por todas las personas aquejadas de ese mal, (...) que no es solo una enfermedad sino una plaga social". Benedicto XVI recordó a cuantos "en nombre de Cristo se han prodigado por esta noble causa", como "Raoul Follereau y el beato Damián de Veuster, apóstol de los leprosos en Molokai".

 

  Por último, Benedicto XVI dedicó unas palabras a los chicos y chicas de Acción Católica de la diócesis de Roma, que concluían en la Plaza de San Pedro los actos del "mes de la paz". Como es tradición, un niño y una niña subieron al apartamento pontificio para liberar dos palomas, símbolo de la paz. "Que sean auspicio de la paz para el mundo entero", concluyó el Papa.

ANG/TOMAS AQUINO:LEPRAAZ/...                                       VIS 070129 (480)

 


IGNACIO DE ANTIOQUIA

IGNACIO DE ANTIOQUIA: UNIDAD CRISTIANOS, REFLEJO UNIDAD DIOS

 

CIUDAD DEL VATICANO, 14 MAR 2007 (VIS).-Prosiguiendo la catequesis sobre los padres apostólicos, Benedicto XVI habló en la audiencia general de hoy de San Ignacio de Antioquia. La audiencia se celebró en la Plaza de San Pedro y asistieron a ella alrededor de 25.000 personas.

 

  San Ignacio fue obispo de Antioquia del año 70 al 107 de nuestra era y en esa ciudad "fue donde por primera vez -dijo el Papa-  los discípulos recibieron el nombre de cristianos" . Condenado a ser devorado por las fieras fue trasladado  a Roma para que esa sentencia se ejecutase y en el camino aprovechó de su paso por diferentes ciudades para reafirmar la fe de los cristianos que habitaban allí.

 

  "Ningún padre de la Iglesia ha expresado con la intensidad de Ignacio el anhelo de unión con Cristo y a la vida en El", observó el Papa, explicando que en San Ignacio confluyen "dos corrientes espirituales: la de Pablo,  que tiende a la unión con Cristo y la de Juan, concentrada en la vida en El. A su vez estas dos corrientes se unen en la imitación de Cristo".

 

 "La irresistible tensión de Ignacio hacia la unión con Cristo funda una verdadera y propia mística de la unidad", prosiguió Benedicto XVI, y recordó que en las siete cartas que el obispo antioqueño escribió durante su viaje hacia Roma,  repite a menudo que "Dios existiendo en tres personas es Uno en absoluta unidad" y dice a los cristianos que  "la unidad que tienen que realizar en esta tierra no es más que una imitación, lo más conforme posible al arquetipo divino".

 

  "Se advierte en (...) Ignacio una dialéctica constante y fecunda entre dos aspectos característicos de la vida cristiana: por una parte la estructura jerárquica de la comunidad eclesial, y por otra la unidad fundamental que liga entre sí a todos los fieles en Cristo. Por lo tanto, los roles no se pueden contraponer. Al contrario, la insistencia de la comunión de los creyentes entre ellos mismos y sus pastores, se refuerza constantemente mediante (...) analogías" tomadas de la música, como " la cítara, las cuerdas (...) la sinfonía".

 

  "Es evidente la responsabilidad peculiar de los obispos, de los presbíteros y los diáconos en la edificación de la comunidad. Para ellos es válido ante todo el llamamiento al amor y la unidad". 

 

"Con razón Ignacio es llamado "doctor de la unidad" -exclamó el Papa- y (...) en definitiva su "realismo" invita a los fieles de ayer y hoy a realizar una síntesis progresiva entre configuración con Cristo (...) y compromiso con su Iglesia ( unidad con el obispo y apertura al mundo) (...)  entre comunión de la Iglesia en su interno y misión que es la proclamación del Evangelio a los demás".

 

AG/IGNACIO DE ANTIOQUIA/...   VIS 070314 (470)

IGNACIO DE ANTIOQUIA

IGNACIO DE ANTIOQUIA: UNIDAD CRISTIANOS, REFLEJO UNIDAD DIOS

 

CIUDAD DEL VATICANO, 14 MAR 2007 (VIS).-Prosiguiendo la catequesis sobre los padres apostólicos, Benedicto XVI habló en la audiencia general de hoy de San Ignacio de Antioquia. La audiencia se celebró en la Plaza de San Pedro y asistieron a ella alrededor de 25.000 personas.

 

  San Ignacio fue obispo de Antioquia del año 70 al 107 de nuestra era y en esa ciudad "fue donde por primera vez -dijo el Papa-  los discípulos recibieron el nombre de cristianos" . Condenado a ser devorado por las fieras fue trasladado  a Roma para que esa sentencia se ejecutase y en el camino aprovechó de su paso por diferentes ciudades para reafirmar la fe de los cristianos que habitaban allí.

 

  "Ningún padre de la Iglesia ha expresado con la intensidad de Ignacio el anhelo de unión con Cristo y a la vida en El", observó el Papa, explicando que en San Ignacio confluyen "dos corrientes espirituales: la de Pablo,  que tiende a la unión con Cristo y la de Juan, concentrada en la vida en El. A su vez estas dos corrientes se unen en la imitación de Cristo".

 

 "La irresistible tensión de Ignacio hacia la unión con Cristo funda una verdadera y propia mística de la unidad", prosiguió Benedicto XVI, y recordó que en las siete cartas que el obispo antioqueño escribió durante su viaje hacia Roma,  repite a menudo que "Dios existiendo en tres personas es Uno en absoluta unidad" y dice a los cristianos que  "la unidad que tienen que realizar en esta tierra no es más que una imitación, lo más conforme posible al arquetipo divino".

 

  "Se advierte en (...) Ignacio una dialéctica constante y fecunda entre dos aspectos característicos de la vida cristiana: por una parte la estructura jerárquica de la comunidad eclesial, y por otra la unidad fundamental que liga entre sí a todos los fieles en Cristo. Por lo tanto, los roles no se pueden contraponer. Al contrario, la insistencia de la comunión de los creyentes entre ellos mismos y sus pastores, se refuerza constantemente mediante (...) analogías" tomadas de la música, como " la cítara, las cuerdas (...) la sinfonía".

 

  "Es evidente la responsabilidad peculiar de los obispos, de los presbíteros y los diáconos en la edificación de la comunidad. Para ellos es válido ante todo el llamamiento al amor y la unidad". 

 

"Con razón Ignacio es llamado "doctor de la unidad" -exclamó el Papa- y (...) en definitiva su "realismo" invita a los fieles de ayer y hoy a realizar una síntesis progresiva entre configuración con Cristo (...) y compromiso con su Iglesia ( unidad con el obispo y apertura al mundo) (...)  entre comunión de la Iglesia en su interno y misión que es la proclamación del Evangelio a los demás".

 

AG/IGNACIO DE ANTIOQUIA/...   VIS 070314 (470)

 

San Justino MArtir

JUSTINO: CRISTIANISMO, MANIFESTACION HISTORICA DEL LOGOS

 

CIUDAD DEL VATICANO, 21 MAR 2007 (VIS).-Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de hoy a San Justino, filósofo y mártir, el más importante de los padres apologistas del segundo siglo. A la audiencia, celebrada en la Plaza de San Pedro, participaron alrededor de 25.000 personas.

 

  El Papa explicó que San Justino, nacido en torno al año 100 en Samaria, estudió la filosofía griega "en búsqueda de la verdad", antes de convertirse  a la fe cristiana tras el encuentro con un anciano que le habló de la "incapacidad del ser humano para satisfacer sólo con sus propias fuerzas la aspiración a lo divino". Después "le indicó en los antiguos profetas (...) el camino de Dios y la verdadera filosofía", exhortándolo al final a la oración para que se le abrieran "las puertas de la luz".

 

  Tras su conversión, Justino fundó una escuela en Roma donde enseñaba gratuitamente la nueva religión a sus alumnos. Denunciado por ese motivo, fue decapitado bajo Marco Aurelio.

 

  En sus obras, "Justino demuestra como el proyecto divino de creación y salvación se cumple en Jesucristo, que es el Logos, el Verbo de Dios -dijo el Santo Padre-. Toda persona, creada como ser racional, participa del Logos, que lleva en germen y puede por tanto percibir la luz de la verdad".

 

  De ahí que "el Logos, revelado como figura profética a los judíos en la Ley mosaica -subrayó el Santo Padre- se manifestase también, parcialmente, como en "semillas de verdad" a los griegos. Y dado que el cristianismo es la manifestación histórica y personal del Logos en su totalidad, "todo lo bello expresado por cualquier persona, es pertenencia de los cristianos".

 

  Justino, convencido de que la filosofía griega tiende hacia Cristo, "cree que los cristianos pueden servirse de ella con confianza" y en conjunto, la figura y la obra del apologista "señalan la decidida opción de la Iglesia antigua en favor de la filosofía, en vez de a favor de la religión de los paganos", con la que los primeros cristianos "rechazaron con fuerza cualquier compromiso".

 

  De hecho, prosiguió el Papa, "la religión pagana no seguía los caminos del Logos, sino que se obstinaba en recorrer los del mito, aunque la filosofía griega lo considerase carente de consistencia en la realidad. Por eso, el ocaso de la religión pagana era inevitable: era la consecuencia lógica del desprendimiento de la religión, reducida a un artificioso conjunto de ceremonias y costumbres (...) de la verdad del ser".

 

  La opción de Justino y de los otros apologistas "fue la de la verdad del ser contra el mito de la costumbre" y " en una época como la nuestra, caracterizada por el relativismo en la discusión sobre los valores y sobre la religión, al igual que en el diálogo interreligioso, es una lección que no hay que olvidar".

 

  Al final de la catequesis el Papa recordó que el próximo 24 de marzo se celebra el Día Mundial para la lucha contra la tuberculosis. "Que esa fecha -dijo- favorezca una responsabilidad más grande en la cura de esa enfermedad y una solidaridad cada vez más intensa para con los que la padecen. Invoco para ellos y sus familias el consuelo del Señor, mientras aliento las múltiples iniciativas de asistencia promovidas por la Iglesia en este ámbito".

AG/JUSTINO:TUBERCULOSIS/...                                                           VIS 070321 (550)

San Ireneo de Lyon

IRENEO: TRADICION APOSTOLICA ES PUBLICA, UNICA Y PNEUMATICA
 
CIUDAD DEL VATICANO, 28 MAR 2007 (VIS).-El Santo Padre dedicó la catequesis de la audiencia general de hoy a San Ireneo, obispo de Lión, el "primer gran teólogo de la Iglesia", nacido en Esmirna en el siglo II. La audiencia, se celebró en la Plaza de San Pedro y contó con la presencia de 20.000 personas.
 
  Ireneo fue discípulo del obispo Policarpo que llegó a conocer a San Juan Evangelista. En Galia fue uno de los sacerdotes de la joven comunidad cristiana de Lión y gracias a una misión en Roma escapó de la persecución de Marco Aurelio, en la que fue martirizado su antecesor, el obispo Potin.
 
  Ireneo era ante todo, dijo el Santo Padre, un pastor "que defendía la verdadera doctrina", en particular frente a la herejía gnóstica que consideraba la fe que la Iglesia enseñaba "un simbolismo para los simples, (...) mientras los iniciados, los intelectuales, habrían entendido lo que estaba tras los símbolos y habrían creado así un cristianismo elitista e intelectualista".
 
  Otro elemento del gnosticismo era "el dualismo, (...) y para explicar el mal en el mundo afirmaban la existencia, junto al Dios bueno de un principio negativo. Este principio negativo habría producido las cosas materiales".
 
  Sin embargo, Ireneo, anclándose solidamente en la doctrina bíblica de la creación, (...) reivindica la santidad originaria de la materia, del cuerpo (...) no menos que del Espíritu, pero "el fulcro de su doctrina es la cuestión de la "regla de la fe" y de su transmisión, (...) que coincide con el Credo de los apóstoles".
 
  "Así, la verdadera enseñanza no es la inventada por los intelectuales, más allá de la fe sencilla de la iglesia. El verdadero evangelio es el impartido por los obispos, que lo han recibido de los apóstoles en una cadena sin interrupción. Estos no han enseñado más que esta fe sencilla, que es también la verdadera profundidad de la revelación de Dios. (...) No hay una doctrina secreta tras el credo común de la Iglesia. No existe un cristianismo superior para los intelectuales".
 
  "Adhiriendo a esta fe transmitida públicamente por los apóstoles a sus sucesores, los cristianos deben observar cuanto dicen los obispos, especialmente la enseñanza de la Iglesia de Roma, (...) que a causa de su antigüedad, tiene la mayor apostolicidad (...) y tiene su origen en las columnas del colegio apostólico, Pedro y Pablo".
 
  Según Ireneo "la tradición apostólica es "pública", no privada o secreta; el contenido de la fe transmitido por la Iglesia procede de Jesús y de los apóstoles. La tradición apostólica es "única", en su contenido fundamental (...) a pesar de la diversidad de las lenguas y las culturas. La transmisión de la tradición apostólica no depende de la capacidad de hombres más o menos doctos: es "pneumática", guiada por el Espíritu Santo, que hace que la Iglesia sea siempre una realidad viva y joven, enriquecida con múltiples carismas".
 
  En sus saludos en lengua italiana, el Papa se dirigió a los obispos de las diócesis de Sicilia que en estos días realizan su visita "ad limina" y a los fieles que les acompañaban.
 
  "Sostened con vuestro ejemplo a los sacerdotes, a las personas consagradas y a los fieles laicos de Sicilia -dijo el Santo Padre a los prelados- para que sigan testimoniando a Cristo y su Evangelio, con impulso y fervor renovados. Que ningún temor sorprenda y agite vuestro corazón. Quien sigue a Cristo no se asusta de las dificultades; quien confía en El camina seguro. Sed constructores de paz en la legalidad y en el amor, ofreciendo luz a los hombres de nuestro tiempo, que aun estando inmersos en los afanes de la vida cotidiana, advierten la atracción de las realidades eternas".
AG/SAN IRENEO/...   

PSEUDO-DIONISIO AREOPAGITA

EL PSEUDO-DIONISIO AREOPAGITA: MEDIADOR DEL DIALOGO

 

CIUDAD DEL VATICANO, 14 MAY 2008 (VIS).-En la audiencia general de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa retomó sus catequesis sobre los padres de la Iglesia y hoy habló sobre el Pseudo-Dionisio Areopagita, cuya intención era, dijo, "poner la sabiduría griega al servicio del Evangelio".

 

  El Santo Padre explicó que este escritor antiguo del siglo VI, en una época de "acérrimas polémicas después del Concilio Calcedonia", afirmó que "la luz de la verdad por sí misma hace caer los errores y resplandecer lo que es bueno. Con este principio purificó el pensamiento griego poniendo en relación con el Evangelio".

 

  El Pseudo-Dionisio Areopagita se sirvió del politeísmo griego "para mostrar la verdad de Cristo y transformar el universo politeísta en un cosmos creado por Dios", donde "todas las criaturas reflejan juntas la verdad de Dios".

 

  El Papa dijo que "siendo la criatura una alabanza a Dios, la teología del Areopagita se convierte en una teología litúrgica. A Dios se le encuentra sobre todo alabándolo, no solo reflexionando''.

 

  Este escritor fue el creador de la primera "gran teología mística (...); con él la palabra "mística" se vuelve más personal, más íntima: expresa el camino del alma hacia Dios (...). Y demuestra que al final el camino hacia Dios es Dios mismo, que se hace cercano a nosotros en Jesucristo".

 

  "Hoy existe una nueva actualidad del Pseudo-Dionisio Areopagita: aparece como un gran mediador del dialogo moderno entre el cristianismo y las teologías místicas de Asia, cuya característica estriba en la convicción de que no se puede decir quién sea Dios. De El se puede hablar solo en forma negativa. (...) Y solo entrando en esta experiencia del "no" se llega a El".

 

  El diálogo, terminó Benedicto XVI, "no acepta la superficialidad. Cuando se entra en la profundidad del encuentro con Cristo, se abre también el vasto espacio para el diálogo. Cuando se encuentra la luz de la verdad se percibe que es una luz para todos; desaparecen las polémicas y es posible entenderse, o por lo menos hablar y acercarse''.

AG/PSEUDO-DIONISO AREOPAGITA/...                                 VIS 080514 (370)

ROMANO EL MELODA: LA FE CREA BELLEZA

ROMANO EL MELODA: LA FE CREA BELLEZA

 

CIUDAD DEL VATICANO, 21 MAY 2008 (VIS).-Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles a Romano el Meloda, sirio, "teólogo poeta y compositor" y diácono permanente, establecido en un monasterio de la periferia de Constantinopla en el siglo VI". El Santo Padre saludó primero a los fieles en la basílica vaticana y después se trasladó al Aula Pablo VI, donde se habían congregado unas 8.000 personas.

 

  Romano, explicó el Papa, pertenece al "gran grupo de teólogos que han transformado la teología en poesía", como "San Efrén de Siria, (...) San Ambrosio, (...) Santo Tomás de Aquino, (..) San Juan de la Cruz. La fe es amor y por eso crea poesía y música. La fe es alegría y por eso crea belleza".

 

  El Meloda "ha pasado a la historia como uno de los autores más representativos de himnos litúrgicos" en un tiempo en que "la homilía era para los fieles prácticamente la única ocasión de instrucción catequística". Es modelo "de una forma vivaz y original de presentar la catequesis. (...) A través de sus composiciones podemos darnos cuenta de la creatividad (...) del pensamiento teológico, de la estética, de los himnos sacros de ese tiempo".

 

  En sus homilías cantadas, llamadas "kontákia", Romano "no adopta el griego bizantino y solemne de la corte, sino un griego sencillo cercano al lenguaje del pueblo", mientras "la fuerza de convicción de sus predicaciones se basaba en la gran coherencia entre sus palabras y su vida".

 

  Benedicto XVI citó después algunos de los temas centrales de la predicación del teólogo poeta: "la unidad de la acción de Dios en la historia, (...) la unidad entre creación e historia de la salvación, la unidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento".  

 

  Otro tema es "la doctrina sobre el Espíritu Santo"; hablando de Pentecostés "subraya la  continuidad existente entre Cristo, ascendido al cielo y los apóstoles, es decir, la Iglesia, y exalta la acción misionera en el mundo". En ámbito cristológico "no entra en el problema conceptual (...) que tanto laceró la unidad, no sólo entre los teólogos sino en la  Iglesia". Predica en cambio "la cristología de los grandes concilios, pero sobre todo está cerca de la piedad popular. (...) Los conceptos de los concilios nacieron de la piedad popular, del conocimiento del corazón cristiano. Por eso recalca que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre (...) una sola persona".

 

  Las enseñanzas morales de Romano, observó el Santo Padre, "se relacionan (...) especialmente con el Juicio Final". El teólogo "nos lleva a este momento de la verdad  de nuestra vida, el encuentro con el Juez justo y por lo tanto indica la conversión mediante la penitencia,  el ayuno y la caridad que para él tiene la primacía absoluta entre las virtudes".

 

  "La humanidad palpitante, el ardor de la fe y la humildad profunda impregnan los cantos de Romano el Meloda -señaló Benedicto XVI-. Este gran poeta y compositor nos recuerda todo el tesoro de la cultura cristiana, nacida de la fe, nacida del corazón que se encontró con Cristo. De este contacto con la Verdad que es amor (...) nació toda la gran cultura cristiana".

 

  "Si la fe sigue viva esta herencia cultural no muere; (...) sigue presente. Los iconos  hablan también hoy a los corazones que creen, no son solamente cosas del pasado. Las catedrales no son monumentos medievales, sino hogares donde nos encontramos con Dios y unos con otros. La gran música, el canto gregoriano, Bach, Mozart, no son cosas del pasado. Viven con la vitalidad de nuestra liturgia y de nuestra fe. Si la fe está viva, la cultura cristiana no se convierte en pasado".

 

  "Y si la fe sigue viva -exclamó Benedicto XVI- también hoy podemos responder al imperativo que se repite siempre (..): "Cantad al Señor un cántico nuevo". Creatividad, innovación, canto nuevo, cultura nueva y presencia de toda la herencia cultural, de la vitalidad de la fe, no se excluyen sino que son una única realidad. Son presencia de la belleza de Dios, de la alegría de ser hijos suyos ".

AG/ROMANO EL MELODA/...                                                     VIS 080521 (680)

GREGORIO MAGNO: HOMBRE DE DIOS, AL SERVICIO DEL PROJIMO

GREGORIO MAGNO: HOMBRE DE DIOS, AL SERVICIO DEL PROJIMO

 

CIUDAD DEL VATICANO, 28 MAY 2008 (VIS).-En la audiencia general de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa habló sobre san Gregorio, que fue Obispo de Roma entre el 590 y el 604, "y que mereció de la tradición el título de "Magnus", Grande".

 

  Gregorio, afirmó el Santo Padre, "fue realmente un gran Papa y un gran Doctor de la Iglesia". Nació en Roma en el 540, en el seno de una familia rica, noble, que se distinguía por su "fe cristiana y por sus servicios a la Sede Apostólica".

 

  Benedicto XVI recordó que san Gregorio entró en la administración pública y "en el 572 llegó a ser Gobernador de Roma. (...) Sin embargo, esta vida no le satisfizo y al poco tiempo decidió dejar este cargo civil y se retiró a su casa para iniciar la vida monacal". De este modo, "adquirió un profundo conocimiento de la Sagrada Escritura y de los Padres de la Iglesia, del que se sirvió después en sus obras".

 

  Debido a su experiencia y a sus cualidades, el Papa Pelagio II lo nombró diácono y lo envió como su embajador a Constantinopla, "con el fin de superar los últimos residuos de la controversia monofisita y sobre todo obtener el apoyo del emperador para contener la presión de los longobardos". Tras varios años, "el Pontífice lo llamó a Roma y lo nombró su secretario". Cuando Pelagio II murió, Gregorio le sucedió en la Sede de San Pedro. Era el año 590".

 

  El Santo Padre señaló que del pontificado de Gregorio "se conserva una amplia documentación gracias al Registro de sus cartas, unas 800. (...) Entre los problemas que afligían en aquel tiempo Italia y Roma había uno de particular relieve, tanto en ámbito civil como eclesial: la cuestión de los longobardos". Para afrontarla, "estableció con ellos relaciones de fraternidad en vista de una paz futura fundada en el respeto recíproco y en la convivencia serena entre italianos, imperiales y longobardos".

 

  Tras afirmar que la negociación con el rey longobardo Agilulfo "desembocó en un período de tregua que duró unos tres años (598-601), después de los cuales fue posible estipular en el 603 un armisticio más estable", el Papa resaltó que esto se debió también "gracias a los contactos paralelos que mantenía Gregorio con la reina Teodolinda, que era bávara y católica". Ella "consiguió conducir poco a poco al rey al catolicismo, preparando así el camino a la paz. La historia de esta reina constituye -aseguró- un bonito testimonio sobre la importancia de las mujeres en la historia de la Iglesia".

 

  "San Gregorio -continuó- también fue un activo protagonista de una variada actividad social. Con las rentas del patrimonio conspicuo que la Sede romana poseía en Italia, especialmente en Sicilia, compró y distribuyó grano, socorrió a los necesitados, ayudó a sacerdotes, monjes y monjas que vivían en la indigencia, pagó rescates de ciudadanos hechos prisioneros por los longobardos, compró armisticios y treguas".

 

  El Papa puso de relieve que "san Gregorio desarrolló esta intensa actividad a pesar de su precaria salud, que le obligaba a menudo a guardar cama. (...) No obstante las condiciones dificilísimas en las que tuvo que actuar, logró conquistar, gracias a la santidad de la vida y a la rica humanidad, la confianza de los fieles, consiguiendo para su tiempo y para el futuro resultados realmente grandiosos".

 

  "Era un hombre inmerso en Dios: en el fondo de su alma estaba siempre vivo el deseo de Dios, y precisamente por eso estaba siempre muy cercano al prójimo, a las necesidades de la gente de su tiempo. En un tiempo desastroso, es más, sin esperanza, supo crear paz y dar esperanza. Este hombre de Dios nos muestra -concluyó- dónde están las verdaderas fuentes de la paz, de dónde viene la verdadera esperanza y de este modo es una guía también hoy para nosotros".

AG/SAN GREGRIO MAGNO/...                                                   VIS 080528 (660)

GREGORIO MAGNO: LA HUMILDAD ES LA MEDIDA DE LA GRANDEZA

GREGORIO MAGNO: LA HUMILDAD ES LA MEDIDA DE LA GRANDEZA
 
CIUDAD DEL VATICANO, 4 JUN 2008 (VIS).-Benedicto XVI retomó en la audiencia general de los miércoles la catequesis sobre San Gregorio Magno, iniciada la semana pasada, centrándose esta vez en la doctrina de este Papa y Doctor de la Iglesia.
 
  El Santo Padre recordó que en sus numerosas obras, San Gregorio "no se muestra nunca preocupado por trazar una doctrina "suya": prefiere hacerse eco de la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre el camino que es necesario recorrer para llegar a Dios".
 
  "Apasionado lector de la Biblia", el autor de las "Homilías sobre los Evangelios", cree que el cristiano cuando lee las Escrituras "no debe conseguir solamente conocimientos teóricos, sino más bien el alimento cotidiano para su alma" e "insiste con fuerza en esta función del texto sacro: acercarse a la Escritura simplemente para satisfacer el deseo de conocimiento significa ceder a la tentación del orgullo".
 
  "La humildad intelectual -dijo el pontífice- es la primera regla para quienes quieren penetrar en las realidades sobrenaturales partiendo de los libros sagrados. (...) Por otra parte, cuando se trata de la Palabra de Dios, comprender no es nada, si la comprensión no lleva a la acción".
 
  En el "Comentario moral a Job", el doctor de la Iglesia, siguiendo la tradición patrística, "examina el texto sacro con un triple enfoque: literal, alegórico y moral. (...) El ideal moral consiste siempre en realizar una armoniosa integración entre palabra y acción, pensamiento y compromiso, oración y dedicación a los propios deberes. (...) Ese gran Papa traza para el creyente un proyecto completo de vida, que constituirá durante la Edad Media una "Summa" de la moral cristiana".
 
  En su texto más conocido, la "Regla Pastoral", San Gregorio "se propone delinear la figura del obispo ideal, maestro y guía de su rebaño. (...) El obispo es ante todo "el predicador" por excelencia y como tal debe ser ante todo un ejemplo para los demás" y recuerda que "para una acción pastoral eficaz es necesario que conozca a los destinatarios y adapte sus intervenciones a la situación de cada uno". Además, "insiste en el deber que tiene el Pastor de reconocer su propia miseria, para que el orgullo no haga vano, ante los ojos del Juez Supremo, el bien cumplido".
 
  "Todas estas preciosas indicaciones -explicó el Papa- demuestran el elevado concepto que San Gregorio tiene del cuidado de las almas, que define "el arte de las artes". (...) En el diseño teológico que Gregorio desarrolla en sus obras, pasado, presente y futuro son relativos. Lo que más le importa es el arco completo de la historia de la salvación que sigue su curso entre los oscuros meandros del tiempo. (...) Para él, los guías de las comunidades cristianas deben comprometerse a examinar los eventos a la luz de la Palabra de Dios".
 
  Por último, Benedicto XVI recordó que en las relaciones que el Papa Gregorio "cultivó con los patriarcas de Antioquía, Alejandría y Constantinopla reconoció y respetó siempre sus derechos, evitando cualquier interferencia que limitase su autonomía legítima" y "si en su situación histórica se opuso al título de Patriarca Ecuménico para el Patriarca de Constantinopla (...) lo hizo porque se preocupaba (...) de la unidad fraternal de la Iglesia universal y, sobre todo, por su convicción profunda de que la humildad era la virtud fundamental de todo obispo y más aún de un patriarca".
 
  "En su corazón -recalcó el Santo Padre-, Gregorio siguió siendo siempre un simple monje y por eso fue contrario a los grandes títulos. Quería ser el "servus servorum Dei" (el siervo de los siervos de Dios). (...) Profundamente conmovido por la humildad de Dios que en Cristo se hizo siervo nuestro, (...) estaba convencido de que un obispo debía imitar esa humildad".
 
  Aunque el deseo de San Gregorio hubiera sido el de "vivir como un monje en permanente coloquio con la Palabra de Dios -concluyó Benedicto XVI-, por amor suyo se hizo servidor de todos en un tiempo lleno de tribulaciones y sufrimientos: siervo de los siervos. Por eso fue "Grande" y nos enseña cuál es la medida de la verdadera grandeza".
AG/GREGORIO MAGNO/...                                                         VIS 080604 (680)

SAN COLUMBAN

SAN COLUMBANO NUTRIO LAS RAICES CRISTIANAS DE EUROPA

 

CIUDAD DEL VATICANO, 11 JUN 2008 (VIS).-En la audiencia general de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa habló sobre san Columbano, uno de los monjes irlandeses más conocidos del siglo VI, "que con razón se puede considerar un santo "europeo".

 

  Nacido en el 543, en la provincia de Leinster, al sudeste de Irlanda, "Columbano -dijo el Santo Padre- entró a los veinte años en el monasterio de Bangor" y la vida en este lugar y el ejemplo del abad Comgall "influyeron en el concepto de monaquismo que el santo maduró con el tiempo y difundió a lo largo de su existencia".

 

  Benedicto XVI recordó que Columbano abandonó la isla a los cincuenta años "para emprender con doce compañeros una obra misionera en el continente europeo, donde a causa de la emigración de pueblos venidos del Norte y del Este, amplias zonas cristianizadas habían vuelto al paganismo".

 

  Tras poner de relieve que la "reevangelización" de estos misioneros "comenzó a desarrollarse sobre todo mediante el testimonio de la vida", el Papa señaló que "muchos jóvenes deseaban ser acogidos en la comunidad monástica para vivir como ellos, y en seguida fue necesario fundar un segundo monasterio", que se construyó en Luxeuil. Este monasterio "se convirtió en el centro de la irradiación monástica y misionera de tradición irlandesa en el continente europeo. Un tercer monasterio se construyó en Fontaine".

 

  San Columbano "vivió unos veinte años en Luxeuil" y allí "escribió la "Regulamonachorum", que describe la imagen ideal del monje. Es -dijo el Santo Padre- la única regla monástica antigua irlandesa que poseemos actualmente". Además, continuó, el santo "introdujo en el continente la confesión privada y la penitencia, que debía ser proporcional a la gravedad del pecado cometido".

 

  "Por su intransigencia con todas las cuestiones morales, entró en conflicto con la casa real, porque había amonestado duramente al rey Teodorico por sus relaciones adúlteras" y en el 610 fue expulsado de Luxeuil junto con todos los monjes irlandeses, "que fueron condenados a un exilio definitivo".

 

  Debido a unos problemas durante la navegación, el barco se encalló a poca distancia de la playa y los monjes volvieron a tierra. Pero en vez de regresar a Luxeuil "comenzaron -dijo el Papa- una nueva etapa evangelizadora", primero en Tuggen (Suiza) y después en la parte oriental del lago de Constanza.

 

 Benedicto XVI señaló que al llegar a Italia, san Columbano tuvo que afrontar "notables dificultades: la vida de la Iglesia estaba lacerada por la herejía arriana, que todavía prevalecía entre los longobardos, y el cisma que había separado a la mayor parte de las Iglesias de Italia septentrional de la comunión con el Obispo de Roma". En este contexto, el santo irlandés "escribió un libelo contra el arrianismo y una carta al Papa Bonifacio IV para convencerlo de que se comprometiera decididamente en restablecer la unidad".

 

  Columbano, continuó, "fundo en Bobbio un nuevo monasterio que llegaría a ser un centro de cultura comparable al famoso monasterio de Montecasino. Aquí transcurrió sus últimos días: murió el 23 de noviembre del 615 y en esa fecha es conmemorado en el rito romano hasta hoy".

 

  "El mensaje de san Columbano se concentra en un firme llamamiento a la conversión  y al desapego de las cosas terrenas en vista de la herencia eterna. Con su vida ascética y su comportamiento sin compromisos frente a la corrupción de los poderosos, evoca la figura severa de san Juan Bautista. Su austeridad, sin embargo, (...) solo es el medio para abrirse libremente al amor de Dios y corresponder con todo el ser a los dones recibidos de Elreconstruyendo en sí la imagen de Dios y al mismo tiempo trabajando la tierra y renovando la sociedad humana".

 

  El Papa terminó poniendo de relieve que el santo monje irlandés, "hombre de gran cultura y rico de dones de gracia, sea como incansable constructor de monasterios, que como predicador penitencial intransigente, dedicó todas sus energías a alimentar las raíces cristianas de la Europa que estaba naciendoCon su energía espiritual, con su fe, con su amor a Dios y al prójimo se convirtió en uno de los padres de Europa, que nos muestra hoy dónde están las raíces de las cuales puede renacer nuestro continente".

AG/SAN COLUMBANO/...                                                            VIS 080611 (700)